El post-positivismo es una postura teórica que surgió como respuesta crítica al positivismo (que sostiene que la ciencia debe conseguir la verdad absoluta). Radica en la creencia de que el conocimiento humano no es absoluto ni completamente certero, sino que es inherentemente conjetural y falible.
Este paradigma ha generado cambios sustanciales en el estudio de las ciencias sociales y la filosofía, como el reconocimiento de la subjetividad y el papel activo de la investigadora.